Los jueces distinguen entre imitaciones: sólo las buenas son delito


Santander.- 

La Audiencia de Cantabria considera que no todas las imitaciones convierten a quien las vende en autor de un delito y así lo han comprobado Said A.M. y Assane N., dos vendedores detenidos con tres días de diferencia, pero con distinta suerte: sólo Said ha sido condenado, porque las prendas de Assane eran tan malas que, en opinión de los jueces, no podían confundir a nadie.

Estos dos vendedores han vivido historias judiciales paralelas: a ambos los detuvo la Guardia Civil en junio de 2006, a los dos los condenó el mismo juez, el titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Santander, y en los dos casos sus sentencias han sido revisadas por misma sección de la Audiencia de Cantabria: la tercera.

A Said A. lo arrestaron el 14 de junio de 2006 en Santander cuando salía de un garaje en una furgoneta cargada con 641 prendas de vestir de las marcas Gurú, Tommy Hilfiger, Levìs y Lacoste.

Y Assane N. lo sorprendieron tres días más tarde en el mercadillo de Santoña, cuando tenía a la venta 48 pares de zapatillas Puma al precio de 40 euros (la tercera parte del precio de las originales) y nueve polos de Lacoste, a 15 euros cada uno (menos de la cuarta parte del coste de las camisetas legítimas).

El juez de lo Penal, en procedimientos diferentes, declaró a ambos culpables de un delito contra la propiedad industrial y condenó a Said A.M. a diez meses de prisión y 4.500 euros de multa y a Assane N. a seis meses de cárcel y 2.160 euros de multa.

Pero ambos apelaron ante la Audiencia de Cantabria, cuya sección tercera acaba de resolver sus recursos en dos sentencias consecutivas de las que es ponente el mismo magistrado: su presidente Agustín Alonso Roca.

La Audiencia reconoce que los dos utilizaron de forma ilegal marcas protegidas, pero en el caso de Said A.M. confirma la condena y en el de Assane N. la revoca, le absuelve y ordena que se le devuelvan las prendas. Eso sí, tras arrancar de ellas el felino y el cocodrilo que distinguen sus legítimos fabricantes: Puma y Lacoste.

El magistrado explica que la ley protege al titular de una marca, pero añade que "eso no significa" que quien la use sin su permiso incurra "automáticamente" en un delito, "pues ello supondría otorgar idéntico contenido a las infracciones de naturaleza civil y penal".

Porque, para la Audiencia de Cantabria, sólo constituyen delito aquellas infracciones que pueden inducir a engaño al consumidor.

Este es uno de los delitos que no suelen llegar al Tribunal Supremo, porque su recorrido judicial se agota en las Audiencias Provinciales. Y éstas mantienen "mayoritariamente" el mismo criterio que las de Cantabria, señala el ponente de las sentencias.

Es precisamente ese criterio de intervención mínima y de protección de consumidor el que justifica la distinta respuesta que la Audiencia de Cantabria da ante estos dos casos. Las prendas de Said A.M. -dice- "están muy bien imitadas", salvo por algunas diferencias que "difícilmente un lego en la materia podría percibir".

Sin embargo, los polos y zapatillas que vendía Assane N. eran una "muy mala imitación, hasta zafia": las pegatinas con la marca se despegaban, los anagramas "estaban cosidos malamente", la botonadura de los polos "nada tiene que ver con el original" y los cocodrilos de Lacoste "en nada se parecen a los originales".

"Se trata de copias tan burdas, de imitaciones tan malas, que sólo compradores absolutamente ignorantes de la calidad de los productos originales podrían comprar aquellos en la creencia de que se trataba de productos originales", razona el magistrado ponente.

Y aporta un argumento más: el precio. Para la Audiencia, a 40 euros las Puma y a 15 los Lacoste "ningún comprador conocedor del producto pensaría que está adquiriendo un producto auténtico".

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Fuente: EFE

19-05-2007


Opiniones de los usuarios sobre esta noticia:

Opinion del usuario: VERGONZOSO!!! Me parece una verdadera verguenza que se tenga que detener a una persona y ponerlne una sanción del tipo que sea por vender en definitiva trapos para vestirse. NO HAY COSAS PEORES EN ESTA VIDA CON QUE TRAFICAN LOS PODEROSOS Y ESO NO SE PENA. Seimpre pagan los muertos de hambre. A QUE NO DICEN NADA DE LOS DUEÑOS DE ESAS MARCAS CUANDO MULTIPLICAN POR 15 LAS GANANCIAS DE UN PRODUCTO QUE SE LO FABRICAN NIÑOS. QUE SOCIEDAD DE MENTIRA QUE VIVIMOS. SEAMOS CONSECUENTES SEÑORES.
Bandy, 07/11/2007


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