Un agricultor de récord Guinness


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Nerja.- 

Nabos de cinco kilos y hasta habas de casi medio metro de largo. Estas son algunas de las hortalizas descomunales que ha conseguido criar José Retamero en su huerta de la vega de Nerja, sin semillas modificadas genéticamente ni ningún truco, «solo poniéndole mucho cariño y mimo al campo y a las plantas», confiesa este agricultor de 68 años. Si en 2008 logró cultivar unos nabos gigantes, su última hazaña ha sido una patata de un kilo con sesenta gramos.

«Esto es muy raro, solo pasa cada cierto tiempo y es porque ha enraizado más de la cuenta y se han juntado varias», explica orgulloso mientras sostiene el tubérculo.

Pero Retamero se lamenta de la falta de relevo generacional en el campo, incluso a pesar de la crisis y el paro. «Los jóvenes no quieren dedicarse a esto. Es una pena, porque es algo muy bonito», apunta. A su edad, no ha conocido otra cosa que las tierras. «La gente piensa que esto no vale para nada, que es muy sencillo de hacer, pero para criar buenos frutos hay que saber, estar muy atento y dedicarle muchas horas», detalla. Con estas dosis, José Retamero ha conseguido convertirse en un agricultor de récord Guinness. No en vano, en los últimos años en su finca ha criado hortalizas de tamaños insólitos, totalmente fuera de lo normal. «No hay ningún truco, solamente mucho esfuerzo y paciencia», advierte.

Nabos de cinco kilos

«De cada diez mil semillas, sale una así», aclara mientras sostiene en sus brazos dos enormes nabos, de cinco kilos cada uno, cuando el peso habitual de estas hortalizas ronda los 300 gramos. «Para este año me viene uno también muy grande, de más de tres kilos», apunta. Antes, Retamero ha conseguido criar un calabacín de siete kilos, puerros de metro y medio, plantas de pimientos con hasta cuatrocientos frutos y tomateras con una veintena de ejemplares por rama.

«Solo compré semillas hace más de treinta años. Desde entonces las he ido mezclando y guardando», cuenta este agricultor, que tiene su finca en la zona conocida como Pago de Los Cancharrales, en uno de los márgenes de la antigua N-340. Bajo la estructura de un invernadero en desuso -«no me gusta plantar con plásticos, es mejor al aire. Aquí hace muy buen clima», apunta-, este nerjeño pasa los días cultivando la tierra, aunque solo sea por 'hobby'.
«Esto no te da para hacerte rico, pero sí tienes para comer todos los días y salir adelante», confiesa. A su juicio, un requisito indispensable para que se críen buenas verduras y hortalizas es el estiércol, desvela mientras señala a los montones de heces de caballos y mulos, mezclados con paja. «Tierra bien abonada, de forma natural, y mucha agua. Luego hay que dejar trabajar a la naturaleza», puntualiza Retamero.

«La gente está perdiendo la costumbre de preparar verduras y hortalizas en casa», considera este agricultor, que se confiesa «un enamorado» de las labores del campo. «Hay que arar, cavar, sembrar, regar, recolectar... Es un no parar», añade.


Foto: José Retamero junto a los nabos que crió en 2008.

Fuente: Diario Sur

Eugenio Cabezas, 

24-04-2011


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