El Supremo expulsa de la Guardia Civil a un agente por montar un burdel de carretera en Albacete


Madrid.- 

La Sala de lo Militar del Tribunal Supremo ha confirmado la decisión del ministro de Defensa de expulsar de la Guardia Civil a un agente que montó junto a un socio un burdel de carretera en la provincia de Albacete. El tribunal señala que los guardias deben ser un "dechado de moralidad, y que gestionar un prostíbulo "es claramente contrario a la moral social media".

El agente Emilio G.G. es separado del servicio como autor de la falta disciplinaria muy grave de observar conductas contrarias a la dignidad de la institución, que no constituyan delito.

La sentencia del Supremo destaca que la actividad del guardia no puede ser reputada de ilícita en su contenido, aunque bordeó el límite de la legalidad, sobre todo porque en el burdel trabajó un tiempo una nigeriana de sólo 17 años de edad, motivo por el que fue encarcelado el socio del agente.

En los hechos probados de la resolución, se resalta que el guardia aportó 1,5 millones de pesetas para montar el club de alterne, que participó en las gestiones para su instalación, que sustituyó al titular formal del negocio al frente del mismo cuando fue ingresado en prisión por tener contratada de prostituta a una extranjera menor de edad, y que participaba de los beneficios de la explotación del negocio.

Ambiente cálido

En noviembre de 2000, Emilio G.G. se concertó con su compinche, que conocía su profesión de guardia civil, para montar el club de alterne, y aportó el millón y medio de pesetas, aunque, dada su condición, no figuraba como participante en la sociedad. Su aportación económica fue estimada bastante por su socio como para que por ella le correspondiera el 50% de los beneficios, ya que también tuvo en cuenta que podía tener un trato de favor por parte de los compañeros de Emilio y de los proveedores.

El burdel se abrió el 25 de enero de 2001, con el nombre "Club La Marmota. Ambiente cálido", en la carretera N-320, La Gineta-Cuenca, en la provincia de Albacete. Desde entonces hasta el 8 de marzo de 2001, el guardia se encargó de comprar los suministros al club, donde no actuaba como un mero cliente, sino con gran familiaridad con las mujeres dedicadas al alterne y con el resto de empleados.

La Guardia Civil de Tarazona de la Mancha (Albacete) comenzó a observar la conducta de Emilio en febrero de 2001, lo que desencadenó la actuación disciplinaria que concluyó en mayo de 2002 con su expulsión del Cuerpo. La sentencia recoge que la actividad del guardia en el burdel provocó en algunas personas la sensación de que la Guardia Civil mantenía pasividad en relación con ese local.

Moral media

El Supremo rechaza íntegramente el recurso del agente y subraya que su actividad resultó "contraria a la exigencia de moralidad que ha de ser observada por todo miembro de la Guardia Civil, y esa indignidad personal queda reflejada inevitablemente en demérito del Cuerpo".

Respecto a la gravedad de la sanción -separación del servicio-, el Supremo entiende que es proporcionado a la actividad ejercida por el guardia al explotar un negocio que, "si bien no puede ser calificado de ilegal, es claramente contrario a la moral social media y frontalmente opuesto a la que resulta exigible a quienes pertenecen a la Guardia Civil". También tiene en cuenta que su actuación generó escándalo en la población civil que conocía su pertenencia a la Benemérita.

Fuente: Europa Press

16-07-2004


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