Una mujer acusada en EEUU por vender un vibrador en una fiesta privada queda libre


Dallas (Estados Unidos).- 

El caso contra una mujer texana acusada de violar las leyes sobre obscenidad por vender artículos sexuales y explicar su uso al cliente ha sido retirado, dijeron fuentes judiciales el lunes sobre un proceso que ha desatado un debate nacional sobre si una persona puede ir a la cárcel por vender objetos sexuales.

Joanne Webb, madre de tres hijos y antigua profesora de escuela en la localidad de Burleson cerca de Forth Worth (Texas), se enfrentaba a un año de cárcel por vender un vibrador en una fiesta privada a una pareja de policía que se hizo pasar por matrimonio.

La fiscalía del condado solicitó la semana pasada al juez la retirada del caso para no malgastar los recursos del condado en cuestiones como ésta.

Las leyes texanas permiten la venta de objetos sexuales siempre y cuando sean presentados como novedades. Pero cuando una persona comercia con estos artículos y de una manera directa muestra cómo se utilizan en el sexo, se considera un delito por obscenidad.

La abogada que representa a la acusada Webb dijo que había presentado una demanda federal contra las autoridades tejanas por alterar la ley contra la obscenidad, y dijo que ésta, junto con la presión de la opinión pública, habían provocado la retirada del caso.

"Los cargos electos escucharon de los ciudadanos que no querían esto, que esto está mal", dijo la abogada BeAnn Sisemore.

Webb es una representante de Passion Parties, una empresa californiana que comercializa cremas, lociones y artículos sexuales y los vende en reuniones similares a las de los conocidos recipientes de plástico Tupperware.

Las mujeres mayores de 18 años se reúnen en casas para lo que la empresa llama "noches de risas y diversión de chicas", durante las cuales se venden los productos diseñados para animar la vida sexual.

El pasado noviembre, una pareja de policía se hizo pasar por un matrimonio en una de estas reuniones y después de que Webb les vendiera el vibrador y enseñara a la mujer como utilizarlo fue arrestada y acusada de un delito de obscenidad.

"Esto es demasiado. El derecho de una mujer a ser educada en su sexualidad no debería ser jamás considerado una obscenidad, dijo Webb.

Según las informaciones de los medios locales y residentes de Burleson próximos al caso que pidieron no ser identificados, algunos ciudadanos destacados con fuertes creencias cristianas estaban molestos con Webb y sus actividades y pidieron a la policía que investigara.

Fuente: Reuters

Jon Herskovitz, 

20-07-2004


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